Tenemos la imperiosa necesidad de catalogar todo:
animales (entre los que estamos las personas, no lo olvidéis), estilos musicales e incluso las propias palabras.
Y eso es algo que me jode, porque mediante el lenguaje, desde pequeñitos,
aprendemos todo eso, y nuestro foco de putrefacción, también conocido como cerebro,
se hace más y más fuerte, y luego nos costará mucho poder remediarlo
(si es que alguna vez llega a hacerse, que es algo muy poco probable).
Hasta hace un par de años ( lo siento por usar medidas temporales, he sido educado, como todos, así) era como todos somos; aceptaba todo, no me cuestionaba nada, y tomaba ideologías anti-capitalistas, anti-sistema, ... Que ahora sé que no es para nada algo distinto al sistema, algo ya existente y basado en los mismos pilares que, aunque agrietados, parecen no derrumbarse una mierda.
Desde hace un par de años, no me creo una mierda de lo que se me dice, no me creo que partirse el lomo por lo que sea, sea algo bueno; no quiero seguir con esta espiral de violencia continua, de autodestrucción permanente ( algo hipócrita viniendo de un fumador y bebedor - y algunas cosas más en algún rato), pero no hablo de inmolarme físicamente, sino mentalmente, algo mucho más jodido.
¿Cuál es el camino? Preguntaréis muchos. No hay fórmula para ello, solo os invito a que os paréis un momento cada vez que penséis en algo, y vayáis al origen de ese pensamiento.
Solo así seréis capaces de vivir, seréis dueños de vuestra vida (putadas aparte, como el tener la mierda de necesidad de pagar una vivienda, o trabajar) y llegaréis a vivir, sin ser, siendo nada.
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