vivir está entre una de esas cosas.
Nos pasamos demasiado tiempo ocupados,
cumpliendo obligaciones que nosotros mismos nos hemos impuesto,
trabajar es un gran ejemplo de ello.
¿Hasta qué punto es necesario?
No digo que estemos todo el día tumbados a la bartola,
sino que no nos esclavicemos con horarios;
hagamos lo que queramos en el momento en el que lo queramos;
trabajemos nuestros huertos, nuestro ganado;
volvamos al pasado.
Oh, el pasado... Qué gran aliado, y que enemigo más letal.
He visto ancianos morir por su tortura.
He visto princesas marchitar por su reflejo.
He visto castillos derrumbarse ante su peso.
Y el futuro, el silencioso y frío futuro.
Se nos nubla la vista con promesas de riquezas y amor,
pero al final lo que nos queda, es una decepción. Una gran decepción.
¿Y el presente?¿Qué nos ofrece?
Nos ofrece todo. Nos da pasado, futuro y presente.
Oh, el presente... Qué bondadoso y hospitalario aliado.
Y aquí estoy yo ahora, siendo atacado por pasado y futuro constantemente.
Que venga el presente, y me salve de esta agonía de la vida...
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